“El campeonato todavía nos espera” dijo Ignacio González tras la mejor actuación de su equipo en el certamen. Una goleada gestada en base a un buen funcionamiento en la creación de juego y en la eficacia en ataque. Ahora llega la hora de confirmar cuál es el verdadero All Boys.

El primer gol de Facundo Castro no sólo abrió el resultado del triunfo indiscutido del Albo frente a Agropecuario, sino que a partir de allí el equipo ganó confianza y comenzó a edificar su mejor rendimiento colectivo en el torneo. Así como el once de Floresta se derrumba cuando le marcan, esta vez se fue agrandando y los abanderados de ello fueron Hugo Soria y Cristian Canhue en el centro del medio campo, junto a Matías Sandoval y Leandro Barrera por los costados. En ataque, se les sumaron los esfuerzos incensantes de Lucas Pontarelli y de Facundo Castro, quienes suplieron sus limitaciones técnicas, presionando y luchando en cada pelota dividida con los defensores rivales. Justamente, en mitad de cancha All Boys justificó la diferencia y la amplió, encontrando una línea de juego, ausente hasta el domingo. En este sentido, cabe resaltar que desde su arribo González intentó plasmar por los laterales el inicio de toda gestación de ataque. Una idea que él mismo fue esfumando con tantos cambios de timón, hasta que en el choque contra los de Carlos Casares volvió a sus raíces. Explotó al máximo la velocidad de Sandoval, y la capacidad de desborde y buena pegada de Barrera para llegar hasta el fondo por las bandas y abastecer a los delanteros. Una vía que parece ser la más adecuada para las características de Castro y de Pontarelli.
Posicionado al lado de Soria, Canhué fue otro futbolista que se mostró cómodo para no realizar tanto despliegue, como lo hacía en el carril, y poder abocarse más a la distribución de la pelota, sacando provecho de su buena pegada. Por su parte, su compañero en el medio campo recuperó el nivel del torneo pasado, que impulsó su renovación, ubicado en su puesto natural, desarrollando lo que mejor sabe hacer: cortar y ser el primer pase, y no desplazado a la banda para cumplir con una función que no siente.
Es en el sector defensivo donde el conjunto de Floresta reflejó ciertas dudas, principalmente en el lateral derecho y en la zaga, siendo Pablo Frontini el de rendimiento más flojo. Los habituales desacoples del fondo de los partidos anteriores volvieron a repetirse, en menor gravedad, pero alcanzaron para que un rival inofensivo inquiete en pocos pasajes del partido.
No obstante, a diferencia de la victoria ante Instituto, esta goleada da mucho aire porque se alcanzó un rendimiento y un estilo de juego convincente por momentos, mostrando variantes en ataque, incluso con los ingresados Gabriel Romero y Martín Giménez, y esperando en el banco Maximiliano Salas, Brian Guerra, y afuera de la cancha Juan Manuel Vázquez. El desafío radicará en continuar consolidándolo el próximo domingo y no en recaer en las actuaciones deslucidas y preocupantes de cada cita como visitante. Sería un retroceso. All Boys está frente a su mejor oportunidad en el torneo, será cuestión de aprovecharla y despejar dudas.

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