Sin respuestas, ni estrategia, desànimado y con un futuro por demás preocupante cierra su año All Boys. El estado de situación no solo hace referencia al fútbol profesional que cayó sin alma en el sur bonaerense,, sino también al club en su totalidad, inmerso en una crisis económica e institucional que tuvo un nuevo capítulo a partir del jueves.

En las primeras horas de aquella jornada se confirmó que uno de los principales acreedores de la entidad, Noray Nakis fue detenido por asociación ilícita. El arresto demora el cierre de un acuerdo con el vicepresidente de Independiente, quien embargó los ingresos provenientes de la Tv, de los últimos cuatro meses. En consecuencia, el club tiene retenidos uno de sus principales recursos destinados al pago del plantel profesional. Por eso la deuda se extendió a tres meses y los jugadores decidieron no entrenar en los dos días previos al choque con Brown.

A su vez, en la noche se llevó a cabo la Asamblea Anual Ordinaria en la cual se expuso el caso Nakis como asimismo el balance con un déficit de 18 millones y un panorama alarmante. Sin embargo, allí se exhibió una verticalidad entre Cd y Socios, quienes solo se limitaron a preguntar pero no a debatir o presentar propuestas e ideas. En tanto, desde la directiva se reiteraron los argumentos de otros encuentros anteriores, resultando tediosa y hasta improductiva la reunión. Nada de resoluciones ni de definiciones, a punto tal que no quedó claro que club desean sus asociados que sea All Boys.

En los hechos, el fútbol está por encima de todo, mientras se renovaron a futbolistas en números no acordes a las arcas de la institución y recurriendo a un grupo inversor para conformar un equipo, a los empleados se les debe cuatro meses de sueldo, como mínimo, y el Baby todavía no tiene certeza de continuar en el anexo por el atraso en el pago del alquiler e impuestos. Pero tampoco se cubre el presupuesto del plantel por el mencionado embargo de Nakis, aunque podría haber sido por otras circunstancias porque All Boys no cuenta con una estructura financiera e institucional para afrontar la B Nacional, más allá que en lo deportivo pueda sortear el descenso. Ya lo dijo el presidente Fabián Aguirre en la asamblea “si no podremos pagar, nos iremos a la B, que no es lo que queremos”. Y como frutilla del postre, acentuando más el naufragio, el equipo de Ignacio González culminó el año sin unidades como visitante en el certamen, con un rendimiento paupérrimo. Superado en todo el trámite, el Blanco parecía prolongar la medida de fuerza en la cancha, parado, sin reacción anímica ni táctica, por momentos rozando lo amateur, con actuaciones individuales insostenibles. Una derrota que duele, que genera hasta bronca, pero ya que el fútbol está en el centro del foco, debe servir para que la masa societaria reconozca que es All Boys, un club social o de fútbol.

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