En diez fechas disputadas del torneo, la mediocre campaña de All Boys refleja un contraste entre la irregularidad de los resultados y la constante en el rendimiento colectivo. En este sentido, cabe señalar que pierde contra el último del campeonato con una actuación pobrísima y supera a Guillermo Brown de Puerto Madryn jugando igual de mal. Además de los tres puntos, la diferencia de una presentación a otra radicó en la eficacia. El equipo de Ignacio González no supo controlar la pelota durante casi todo el partido, como principal consecuencia de la falta de solidez y ensamble de un medio campo que careció de recuperación, y se vio desbordado por el rival en ese sector. Fue por eso que Hugo Soria estaba en inferioridad nùmerica en la contención, porque Federico Gino no supo complementarse en la marca ni tampoco ser salida. Así tampoco Gabriel Romero y Leandro Barrera.

Sin embargo, en las únicas maniobras que lograron llegar al fondo cada uno, el conjunto de Floresta abrió y luego amplió el marcador. En el primer tanto Romero se mostró por su carril, envió un centro débil por abajo que contó con la perseverancia, que debe tener todo centrodelantero, de Lucas Pontarelli. Luego, en el final del encuentro, Barrera fue bien habilitado por Darío Steffanatto y levantó el balón al segundo palo, donde esperaba Cristian Canhué para ensayar un zurdazo exquisito y lapidario de sobrepique. Este detalle no trata de ser un relato escrito de los goles, sino de enfatizar la importancia de avanzar al arco rival por los costados dado el sistema de juego que pretende el entrenador. Puesto que además en el certamen y principalmente en los últimas tres jornadas, los ataques más desequilibrantes del “Albo” se gestaron por afuera. Entonces, al menos hay un aspecto que debe ratificarse y acentuarse aún más: Continuar aprovechando las capacidades de llegar al fondo que demuestran el zurdo ex Chacarita, y Romero y Matías Sandoval por derecha, suspendido por expulsión. Ahora bien, para explotar esa virtud ofensiva, ese ir constante por las bandas, es urgente encontrar el equilibrio al medio campo que se corresponde con las funciones de los dos volantes centrales. Allí jugaron Soria, Gino, Canhué y Steffanatto, hasta Franco Chivilo, pero ninguno de ellos pudo cumplir con los relevos y el orden en la mitad de la cancha. El desencadenante de ello lo paga la defensa, que ya bastante tiene con sus carencias propias. Pero respecto a la victoria contra los de Madryn es justo destacar que en la zaga se reflejó el punto más alto del equipo, a pesar que Alexis Vega sigue pagando sus fallas conceptuales en la posición, que incluso perjudica al resto de sus compañeros del fondo.      

Entonces, es en el andamiaje de la línea de volantes donde debe enfocarse el eje de las correcciones y las mejoras para que la regularidad sea positiva en los resultados y en el funcionamiento del equipo. Puesto que los desacoples y la falta de tenencia afectan a la faz defensiva, también a la ofensiva, en la que ayer Pontarelli en la red logró borrar todo lo malo hecho hasta ese entonces, con un Facundo Castro retrocediendo lejos de su zona de influencia y desnudando así todas sus debilidades técnicas. Es allí donde Maximiliano Salas y Juan Manuel Vázquez deben ser considerados nuevamente como opciones en un plantel que no cuenta con muchas.

 

El triunfo sirvió para que All Boys se despida de su público en el año, porque a la insostenible prohibición de ir a la cancha de visitante, se le añadió la suspensión del choque contra Ferro. En esta ocasiòn, el argumento es la realización de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio en la ciudad de Buenos Aires ¿Los cráneos encargados de la programación y la organización de los partidos no previeron esto? ¿No había otras alternativas? Mejor no seguir preguntando, porque las excusas serán las mismas y ya cansan.

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